absentismo

El 28% de los escolares españoles han faltado un día o más a clase sin justificar sus ausencias, una tasa de absentismo escolar que dobla la media de los países que forman la OCDE y que se sitúa en el 15% de alumnos. Según el estudio realizado por la Universidad Internacional de Valencia (UIV), casi uno de cada tres estudiantes ha faltado varios días a clase sin después traer un documento que justifique su ausencia en clase.

El estudio ‘La inteligencia emocional: una herramienta clave para la motivación del estudiante y su rendimiento’ valora que la tasa de absentismo escolar en España es una de las claves para evaluar la calidad del sistema educativo. En este caso, el índice de alumnado que nunca falta al colegio es de poco más del 70%, mientras que la media internacional se sitúa en el 85%. Ligado a este porcentaje, el 28% de los estudiantes que ha faltado a clase uno o varios días no ha justificado su ausencia ante el centro.

Sobre el abandono escolar temprano en España, referente a los jóvenes de 18 a 24 años que no están escolarizados, las autoras del estudio estiman que esta situación se extiende en el 22% de jóvenes. Este dato ha conseguido reducirse, ya que hace unos años se situaba en el 29,9%. Sin embargo, continúa siendo una cifra que dobla la media comunitaria (11,1%) y se sitúa muy lejos de las recomendaciones de la Unión Europea, que establecen el límite del abandono escolar temprano en el 15%.

Partiendo de ambos indicadores, la investigación de la UIV subraya que el absentismo escolar puede estar relacionado directamente con el abandono del sistema educativo, siendo una causa directa de que los estudiantes no continúen su formación. Para justificar esta teoría han recurrido a los informes PISA 2012, en el que se indica que los estudiantes escolarizados en cetros con una alta proporción de alumnos que falta a clase de forma recurrente y no justificada “tienden a obtener un peor rendimiento académico”.

Respecto a este punto, el informe destaca que en España se mantiene en los niveles europeos de rendimiento académico en áreas como Ciencias o Lectura. En cambio, la capacidad de aprendizaje en asignaturas como Matemáticas se encuentra unos 10 puntos por debajo de la media de países de la OCDE y 5 puntos por debajo de la media europea, al colocarse en los 484 puntos. De este modo, un entorno con un alto absentismo escolar sería causante de un bajo nivel de rendimiento académico por parte de los estudiantes españoles.

Por último, en relación al fracaso escolar, el informe ‘La inteligencia emocional: una herramienta clave para la motivación del estudiante y su rendimiento’ muestra que España la tasa de fracaso escolar se sitúa en un 14% frente al 16% de media de la OCDE. Ante estos resultados, las responsables del estudio piden “llevar a cabo políticas que orienten a la reducción de esta tasa, mediante la motivación del alumnado”.

El estudio ha valorado que las limitaciones del desarrollo emocional en los estudiantes españoles tienen una correlación con el bajo rendimiento académico, los procesos de fracaso y el abandono escolar. Así pues, el desconocimiento de técnicas para gestionar las emociones genera que los estudiantes tengan una mala relación con la enseñanza, que puede acabar derivando en el abandono temprano de los estudios.

Entre otras conclusiones, los responsables del estudio destacan la “necesaria” inclusión de la Educación Emocional dentro del currículo académico en etapas obligatorias. La creación de esta asignatura, aseguran los autores del estudio, permitiría aumentar el rendimiento académico del alumnado y reducir tanto el fracaso como el absentismo escolar. De este modo, se lograría que los alumnos mantuvieran una mejor apreciación del valor de los estudios y la importancia de formarse adecuadamente.

Enseñar a tratar las emociones

El estudio ‘La inteligencia emocional: una herramienta clave para la motivación del estudiante y su rendimiento’ ha investigado sobre las circunstancias que alientan el absentismo escolar, el fracaso escolar y el abandono de los estudios. Al respecto, sostienen que la implantación de la educación emocional en el currículo académico de la enseñanza obligatoria permitiría mejorar la motivación de los alumnos frente al estudio.

Además, la formación emocional permitiría al estudiante tener unas herramientas para orientarse para perseguir metas y poner en marcha recursos personales que le permitan lograr sus objetivos. Por ello, las responsables del estudio defienden a implantación de la formación emocional en los planes de estudio de los centros por sus “múltiples beneficios” sobre el estudiante que afectan tanto a la configuración de la personalidad, como al rendimiento y motivación.

Como ejemplos, han destacado que países como Estados Unidos, Reino Unido, Japón, Corea, Australia o algunos países latinoamericanos y africanos llevan años trabajando la educación emocional en las aulas; logrando buenos resultados en combatir el fracaso escolar y mejorar la motivación de los alumnos. En cambio, lamentan que en España sólo se haya hecho una “aproximación” a la formación emocional en el sector público, mientras que las escuelas privadas trabajan esta enseñanza.

 

Uno de cada tres alumnos españoles no justifica sus ausencias a clase es un post de BuscarEmpleo.es

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