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El cuidado de los árboles, la construcción de edificios, diques o puentes, el trabajo en alcantarillas, pozos u otras infraestructuras en el subsuelo… todos estos trabajos tienen un aspecto en común: la gran complejidad que representan. No es lo mismo trabajar al nivel del suelo que estar suspendido en el aire, sostenido por un arnés. En este post vamos a hablar de la seguridad en los trabajos verticales, mucho más importantes de lo que muchos piensan y que por sus características pueden ser muy arriesgados si no se toman las medidas de prevención correctas.

¿Qué son los trabajos verticales?

Antes de empezar, hay que definir qué son los trabajos verticales. Son trabajos en altura, en puntos a los que es difícil acceder, por lo que se utilizan técnicas de difícil acceso mediante cuerdas para acceder a ellos. Si echamos un vistazo a las empresas de trabajo vertical, vemos que entre sus servicios destacan los estudios técnicos, la limpieza en altura, el montaje de estructuras y las labores de albañilería, soldadura o jardinería, por citar algunos ejemplos bastante comunes.

Si no fuera por el trabajo vertical, sería prácticamente imposible acceder al punto donde se debe realizar esa labor siguiendo los métodos convencionales, como el montaje de andamios. De hecho, para poder optar a un trabajo vertical antes hay que evaluar los riesgos que comporta, estudiando si no se puede hacer por la vía convencional o si el trabajo vertical es en esa ocasión más seguro que hacerlo de manera convencional. Así, el trabajo vertical debe estar justificado y su seguridad garantizada.

Legislación

Pese a su peligrosidad, el índice de siniestralidad laboral en los trabajos verticales está muy por debajo de la media, lo que habla de la importancia de la seguridad laboral en el sector. Existe una gran cantidad de legislación sobre la materia, y prácticamente cada actividad en la que se puede trabajar de esta forma cuenta con una normativa específica. A ello hay que añadir normas técnicas o guías que pese a no ser vinculantes si que proporcionan unos parámetros a seguir para garantizar la seguridad del trabajador que desempaña su labor en las alturas.

Pese a todo, no se ha establecido el tiempo límite que un trabajador puede permanecer suspendido en el aire, algo que si que pasa para los trabajadores que trabajan, por ejemplo, en cámaras frigoríficas. No hay métodos que permitan calcular cuanto tiempo puede permanecer un trabajador sujeto de un arnés sin lesionarse, así que el control a medio y largo plazo es crucial, aunque también extremadamente complejo. Hay que recordar que el trabajador permanece suspendido, sujetado por un arnés y con la movilidad reducida.

El material

Una de las claves de la seguridad del trabajador es el equipo con el que cuenta. Debe estar compuesto por las dos cuerdas -una de seguridad y otra de trabajo- que parten del anclaje de cabecera, además de los elementos que las conectan con el arnés en el punto del anclaje, el arnés al asiento y el asiento. Sobra decir que todos estos elementos deben tener el símbolo de conformidad de la CE y que deben ser compatibles entre ellos (por ejemplo, que la cuerda sea de un diámetro que se pueda utilizar en el descensor.

Además de un equipo de calidad, hay que tener en cuenta que generalmente estos trabajos verticales se realizan al aire libre, por lo que el materia sufrirá las inclemencias del tiempo, además del roce con paredes, árboles, etc. Así pues, habrá que prestar una atención especial al mantenimiento, y al mínimo indicio de desperfecto solucionarlo o renovarlo. Finalmente, hay que utilizar el material de acuerdo a las pautas que indique el fabricante en el manual de instrucciones, sin cargar más peso del recomendado.

trabajos verticales

El trabajador

De nada sirve un buen equipo si el trabajador no está formado en prevención de riesgos laborales en trabajos verticales. A esta formación básica debería añadirse la relacionada con los riesgos de la labor que ejecute (albañilería, limpieza, jardinería…), y si el mismo trabajador va a realizar más de una labor debería estar formado en todas las disciplinas. La formación en prevención es el punto de partida, pero luego es él quien debe asegurarse de cumplir con todos los protocolos ante el riesgo que no cumplirlos supondría para sí mismo, los compañeros o los viandantes.

La legislación es muy clara a la hora de determinar qué colectivos están excluidos de los trabajos verticales. Los menores de 18 años nunca podrán trabajar cuando exista el riesgo de una caída de más de cuatro metros, y los trabajadores contratados a través de empresas de trabajo temporal tampoco pueden ocupar puestos que impliquen un riesgo especialmente grave de caída en altura. Las embarazadas o los trabajadores con enfermedades incompatibles con el trabajo vertical también están entre los colectivos que no pueden hacer trabajos verticales.

Otros aspectos

Acabaremos hablando de una serie de aspectos secundarios pero igualmente importante. Lo primero es seleccionar un buen punto de anclaje para instalar la estructura, sobre un material capaz de soportar el peso del trabajador -siempre deberían hacerse pruebas de carga-. También hay que prestar atención a la situación meteorológica, como la lluvia o los fuertes vientos; y finalizamos recordando que, según la normativa comunitaria, estos trabajos deberían realizarlos equipos de al menos dos trabajadores.

Trabajos verticales, prevención y seguridad es un post de BuscarEmpleo.es

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