Las leyes por regularizar y universalizar soluciones o incluir mejoras sobre las que ya existen a situaciones injustas o reveses del destino tienen su origen muchas veces en las luchas de determinados colectivos o personas. Es el caso de la Ley Marthy, la batalla de un padre por elevar a rango de ley la solidaridad entre trabajadores.

La batalla por el reconocimiento de la solidaridad entre empleados

Christophe Germain es un trabajador francés que se vio en la angustiosa necesidad de utilizar todos sus días acumulados de vacaciones para cuidar a su hijo Marthy, enfermo de cáncer. Estos  días no eran suficientes para cubrir el tiempo de dedicación que su hijo requería. Gracias a un acuerdo con la empresa, los compañeros de Christophe decidieron donar sus días de vacaciones para incrementar los días libres pagados que podría pasar con su hijo hasta un total de 170.

Cuando desgraciadamente Marthy murió, Christophe y su esposa Lydie iniciaron una batalla que les llevó a conseguir que en mayo de 2014 se aprobara una ley en Francia, la ley Marthy, que permite donar de forma voluntaria días de vacaciones entre trabajadores para el cuidado de hijos con enfermedades graves.

Otros países comienzan a plantearse esta fórmula de solidaridad. La posible aprobación para principios del año que viene de una ley similar en Bélgica ha generado un complicado debate en la sociedad. Los argumentos en contra reconocen los aspectos positivos del compañerismo, pero entienden que la solución a este problema no debería quedar en manos de la buena voluntad de los trabajadores sino que debería ser competencia del Estado para garantizar una mayor cobertura.

Al fin y al cabo, el sistema de Seguridad Social fue creado para proteger frente a las adversidades de la vida a los trabajadores. Los argumentos a favor defienden que el Estado no lo puede dar todo y que hay que posibilitar las ganas de ayudar a un compañero que se encuentra en una situación tan crítica.

¿Cómo se protege en España frente a las enfermedades graves de los hijos?

En España, el cuidado de hijos con enfermedades graves permite a los progenitores la reducción de la jornada hasta el 50% y un subsidio para compensar la disminución de los ingresos del que solo podrán beneficiarse uno de los dos. Este subsidio se anularía en el caso de que uno de los progenitores dejase de trabajar para atender a su hijo.

La innovadora ley francesa impone unos límites a la cesión de vacaciones. Debe ser anónima, voluntaria y gratuita y solo podrán donarse los días de vacaciones que exceden los 24 días de descanso irrenunciable.

En nuestro país la ley contempla la cesión de vacaciones siempre que se trate de los días que sobrepasan los treinta de los que no es posible privarse. Además, el motivo de la donación no tendría que ser exclusivamente el cuidado de menores gravemente enfermos, podría emplearse para otras causas.

Trabajadores solidarios, protección del Estado… ¿y las empresas?

Los trabajadores se solidarizan, el Estado cubre otro tipo de contingencias que quizá deberían verse ampliadas pero ¿cuál sería el papel de las empresas ante este tipo de infortunios en la plantilla? Parece que puede ser un buen asunto para plantearlo desde la responsabilidad social corporativa (RSC) que hace de las empresas organizaciones más comprometidas con el bienestar de la sociedad.

 

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