Businessman Looking At Document Through Magnifying Glass

Todos hemos visto alguna vez en una película al policía de asuntos internos que investiga la mala praxis de sus compañeros o que intenta hacerle la vida imposible al protagonista. Pues bien, algo así hace el compliance officer, uno de los puestos de trabajo con mejores perspectivas de crecimiento. El papel del compliance officer consiste en asegurarse de que la empresa cumple la ley, lo que por ejemplo puede evitarle multas, cierres de fábricas o incluso sanciones como la disolución de la compañía.

Hasta hace poco eran unos completos desconocidos, pero ya son el perfil jurídico más demandado por las grandes empresas- La reforma del Código Penal de 2010 establecía la responsabilidad penal de las personas jurísidas, y su posterior modificación en 2015 incluía la obligación para que las empresas cuenten con un plan de cumplimiento normativo que vele para que sus actuaciones se ajusten a los criterios legales, pero también se incluían los criterios éticos.

Las funciones del compliance officer

Ya hemos dicho que su tarea es asegurarse de que la empresa cumple la ley, algo que no es nada fácil. Entre sus funciones destacan identificar los mapas de riesgos penales, el desarrollo de planes para cumplir las normas y, como no, su implantación. Aquí es donde se demuestra si es un buen o mal profesional, ya que debe analizar las actividades diarias de la empresa y ser capaz de descubrir si realmente ese plan que ha trazado se cumple o si hay alguien que lo está engañando.

Entre las actividades delictivas a seguir, que pueden acarrear incluso el cierre de la empresa y penas de cárcel considerables para los responsables, encontramos delitos como el blanqueo de capitales, el fraude fiscal, la estafa o los delitos contra la Seguridad Social. En la parte ética de sus funciones el objetivo es similar, desarrollar una serie de códigos o normas para que la compañía actúe de forma íntegra y se eviten prácticas como la ingeniería financiera. Luchar por que sea más transparente también entraría en este capítulo.

El perfil

Todos los expertos apuntan a que hace falta un perfil jurídico para trabajar como compliance officer, aunque la gran pregunta es saber de dónde lo sacamos. Desde 2014 varias universidades y escuelas de negocios han lanzado sus propios cursos y programas de formación para cubrir esas necesidades de mercado, aunque los expertos se lamentan porque se dedica demasiado tiempo a cuestiones doctrinales, los marcos de referencia internacionales o a centrarse en el cumplimiento penal, mientras otras cuestiones relacionadas con su día a día quedan olvidadas.

Por su parte, los alumnos sienten preocupación ante la falta de práctica. Igual que en otras tantas profesiones todos conocen la teoría, pero tora cosa es aplicarla a la realidad, a su empresa o al sector en el que trabajan. No hay titulación oficial, aunque ASCOM, una asociación de estos profesionales, ha creado la certificación CESCOM, unos exámenes para acreditar que quién los supere puede ejercer de compliance officer, aunque para presentarse no se exige ninguna formación concreta.

Debates sobre la formación a parte, los compliance managers deben tener un perfil jurídico y unas buenas dotes de comunicación. No en vano, debe saber ganarse la confianza de cada departamento de la empresa desde un puesto capaz de generar muchas suspicacias. También debe ser capaz de interpretar cuando se le ocultan riesgos, como decíamos antes; además de ser una presona decidida a la hora de aplicar las medidas necesarias para el control de la empresa.

Finalmente, debe demostrar que es necesario contar con un perfil como el suyo en la empresa, ya que no es lo mismo diseñar un plan de acción que implantarlo. Su tarea es conocer la metodología, ejecutar su plan, seguirlo día a día y corregir posibles desviaciones. Hay empresas que, una vez diseñado el plan, lo guardan, prescindiendo del compliance officer. Entonces, el seguimiento y las posibles correcciones son prácticamente inexistentes.

Los peligros del blindaje

La ley no es el mejor aliado de los compliance officer a la hora de demostrar su necesidad a largo plazo. La única exigencia es que las empresas cuenten con ese plan de cumplimiento, algo que en algunos casos puede servir como eximente en caso de responsabilidad penal. El eurodiputado del PSOE Ramón Jáuregui critica que esa laxitud convierte estos planes en un blindaje jurídico para las empresas, y pone el ejemplo de Italia donde muchas empresas han quedado exoneradas de sus delitos gracias a estos planes que a la hora de la verdad no se cumplían.

En cualquier caso estamos ante uno de los perfiles que más demanda tendrán a corto plazo en el ámbito empresarial español; una profesión nueva, desconocida para el gran público, pero con un enorme potencial y que requiere un importante grado de cualificación. Eso sí, aunque desde las universidades y escuelas de negocios se encarguen de formar a los compliance officers no deja de ser curioso que los centros que han introducido esta figura en sus plantillas se puedan contar con los dedos de una mano.

Más información: El País

Foto: © AndreyPopov

¿Qué es un compliance officer? es un post de Buscar Empleo

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