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Muchas veces nos encontramos con ofertas de empleo que incluyen lo que se denomina “retribución flexible”, que en otras ofertas directamente se traduce en posibilidad de continuar estudiando con un postgrado, la manutención del trabajador, ayudas al transporte o la guardería de los niños… Esto es la retribución flexible, beneficios extra que acompañan al sueldo base del trabajador y que suponen un importante ahorro fiscal para las empresas. Por su parte, el trabajador tampoco deberá declarar estos beneficios así que todos -menos Hacienda- contentos.

La retribución flexible no deja de ser un pago en especie. Hay quien lo considera un complemento más al sueldo, pero también están los que consideran la retribución flexible una parte más del salario. Venimos de unos años oscuros en materia laboral, una época de recortes en todos los sentidos, incluido el salarial, en la que hablar de subidas salariales era algo más que una utopía. En ese contexto, las empresas se las ingenian para mantener motivados a sus trabajadores y ofrecer propuestas atractivas a los de la competencia.

De hecho, antes de la crisis era muy extraño encontrar esta forma de retribución. Sí que había empresas que ofrecían a sus trabajadores un autobús con el que desplazarse a su puesto de trabajo, una guardería en el edificio para conciliar al máximo la vida personal y laboral o la comida en la cafetería de la empresa. Sin embargo, esos servicios fueron los primeros en suprimirse tras el estallido de la crisis, y ahora se han recuperado pero de forma diferente, en forma de retribución flexible.

Como funciona la retribución flexible

Si entonces era la propia empresa la que ofrecía esos beneficios, ahora contacta con compañías especializadas en retribución flexible, que ofrecen packs para las diferentes firmas según las necesidades de cada una. A la hora de firmar el contrato, la empresa ofrece diferentes propuestas al trabajador que elige el que más le conviene. Su coste está incluido en la nómina pero se descuenta de los ingresos. El único límite a la retribución flexible es que el pago en especie no supere el 30% del salario bruto.

Uno de los packs más habituales es el de transporte. Con esta tarjeta, los trabajadores tienen rebajas a la hora de comprar los títulos de transporte público (autobús, metro, tren, etc.). También son bastante habituales el ticket restaurante, para las comidas, o el de guardería que además suele ser compatible con las ayudas que ofrecen los gobiernos autonómicos o municipales para que los niños de menos de 3 años vayan a la guardería mientras los padres trabajan. Renting de coches, formación, pólizas de seguros o sanitarias… la gama de productos es amplia.

Beneficios para el trabajador

Para aceptar la retribución flexible, debe ser beneficiosa para el trabajador. Aunque el hecho de rebajar los ingresos a favor de este pago en especie pueda parecer contraproducente, hay que tener en cuenta que también se descuentan del salario bruto así que a la hora de hacer la renta la base imponible será menor. En algunos casos permite reducir el tramo en el que se tributa, y el trabajador paga menos impuestos. Y como decíamos al principio, se trata de unos pagos exentos fiscalmente.

También podemos sacar beneficios de forma indirecta. Por ejemplo, con las ayudas al transporte no utilizaremos el coche, ahorrando combustible -y en algunos casos también el párking o la zona azul-, reduciendo su desgaste, etc. Si la ayuda es a la comida, la factura del supermercado también será menor ya que nos ahorraremos por lo menos una comida al día. Por no hablar del ahorro que supone la retribución en forma de seguro médico. Estudiar tampoco es barato, así que mejor si te ayuda la empresa, que al final será la gran beneficiada.

Beneficios para la empresa

De la misma forma que el trabajador consigue importantes beneficios, las empresas también sacan tajada de la retribución flexible. De lo contrario, sería bastante improbable que la ofreciesen. Ya hemos visto que es un método bastante interesante para incentivar a los trabajadores y mantenerlos motivados. Además, en cierta manera hace que desaparezcan algunos problemas cotidianos lo que también se traduce en un plus en su productividad.

Pero la gran ventaja de la retribución flexible para las empresas también la encontramos en su bolsillo. Si ofreciesen un aumento salarial los costes serían mucho más elevados que si ofrecen un pack de beneficios de retribución flexible. Pese a la lenta recuperación económica, la contención del gasto sigue siendo la receta económica más utilizada y la retribución económica permite a las empresas tener contentos a sus trabajadores sin un desembolso excesivo y con alguna ventaja fiscal.

En los casos más destacados, el salario final, una vez sumada la retribución en especie, puede crecer hasta un 8% en comparación con el salario convencional, convirtiendo un salario medio en uno que alcance los 2.000 euros. Salarios mayores, menos costes y ventajas fiscales, parece el cóctel perfecto pero a la hora de firmar asegúrate de no superar el 30% del sueldo. La retribución flexible es una tendencia que va a más, aunque habrá que ver qué efectos tiene la recuperación económica sobre esta modalidad de pago.

Más información: El Mundo

Foto: © garagestock

¿Qué es la retribución flexible? es un post de Buscar Empleo

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