Prácticamente todo en esta vida tiene su olor característico y definitorio. Los probadores de olores tienen una función muy importante, sobre todo en sectores como la perfumería, la cosmética, la enología o la gastronomía, donde se encargan de comprobar si los olores de los diferentes productos son eficaces.

Su trabajo se basa justamente en oler, una tarea que puede ser agradable en el caso de la nueva eau de toilette de una prestigiosa marca francesa, pero que puede no serlo tanto si debe pasar su nariz por la axila de una persona para comprobar la eficacia de su desodorante.

Eso sí, se trata de una profesión muy bien pagada, algo que tal vez compensa los minutos de malestar. El sueldo de un probador de olores puede alcanzar los 50.000 dólares anuales, aunque en muchos casos es necesario tener una licenciatura en Química o estudios similares.

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