primer empleo

A mediados de los sesenta, España deja de ser un país principalmente agrario para convertirse en un país industrial y urbano. Miles de personas se incorporan al mundo de la empresa y lo hacen de forma muy diferente a la de ahora.

Por aquellos años se produce una gran demanda de empleo por parte de los que vienen desde el campo a las ciudades. La oferta de empleo es muy amplia, fruto de un desarrollo espectacular de la industria en aquellos años.

En el sector industrial destaca la automoción, con el Seat 600 como ejemplo paradigmático de aquella época. La construcción naval y los altos hornos, en el norte de España, fueron el destino de miles de chavales que procedían principalmente del interior. La automoción y la industria textil en Cataluña acogieron a gran parte de la juventud andaluza. En las zonas de playa, el turismo fue la principal fuente de ingresos para la gran mayoría.

Acceso al empleo

El acceso de estos jóvenes a las empresas era sencillo. La capacidad por parte de las compañías de complejos sistemas de selección de personal era mínima por lo que estos tenían que ver con las relaciones personales. Si conocías a alguien que ya trabajaba en determinada empresa era muy común que entraras a trabajar allí tú también. Ibas recomendado. El talento nacía y se desarrollaba dentro de la empresa. La vocación estaba más relacionada con aquellos que tenían la posibilidad de estudiar. El resto, trabajaba en lo que encontraba. Lo importante era qué podías llegar a ser, más que de dónde venías. La formación se realizaba en la propia empresa y la mayor parte de las veces no tenía una metodología planificada. Simplemente, alguien te enseñaba a hacer tu trabajo.

Profesiones de los jóvenes de los 60

Los talleres y las fábricas se nutrían de jóvenes que comenzaban aprendiendo competencias y habilidades cobrando poco dinero. Surgieron los listeros, que se ocupaban de pasar lista a los trabajadores o de contabilizar piezas u horas cuando se trabajaba “a destajo”. También era común entre los jóvenes ser chicos de los recados en bancos y comercios. En las peluquerías las aprendizas eran las encargadas de “lavar cabezas” y recoger el pelo del suelo hasta que aprendían el oficio. Muchas mujeres se decidieron a trabajar en la confección, probablemente motivadas por los conocimientos adquiridos en la época de escuela y las labores tradicionales. Eran las modistas, que hacían arreglos y ropa a medida.

También se emigró, aunque de forma muy distinta. Los jóvenes que partían a Alemania, Suiza o Francia en los años 60 y 70 llegaban sin formación, sin saber el idioma y sin conocer apenas usos y costumbres de los sitios donde iban a pasar parte de su vida.

La movilidad laboral era mínima. El trabajo era “para toda la vida”. Una persona podía empezar a los 17 años trabajando en una empresa y terminar jubilándose en la misma. Durante este tiempo adquiría conocimientos y destrezas que le permitían ejercer diferentes funciones dentro de la compañía con el respaldo de una estabilidad laboral. Si uno quería ganar un poco más en salario y responsabilidad, era común pasarse noches en vela para “pedir el ascenso”

El acceso al empleo en la actualidad

Viajando de nuevo hasta nuestra época, vemos que el sector servicios es predominante en la oferta de empleo juvenil. La agricultura ha dejado de ser una actividad importante, aunque comienza a transformarse y configurarse en un nuevo nicho de mercado. Los primeros trabajos tienen que ver con la atención al cliente, la comida rápida, el telemarketing y los relacionados con las habilidades tecnológicas, de los que los jóvenes son expertos. En el sector industrial los jóvenes acceden con una formación adquirida por el sistema educativo prelaboral.

La recomendación ya no es la vía principal para el acceso a un primer empleo. Enviar el currículum a una empresa y, sobre todo, el registro en un portal de empleo es la forma preferida por aquellos que comienzan su vida laboral. El ascenso a puestos de mayor responsabilidad dentro de la empresa tiene que ver en gran medida con la adquisición de formación fuera de esta a través de cursos de especialización.

La movilidad laboral es uno de los grandes cambios. Cada vez es más fácil encontrar a jóvenes que han trabajado en varias empresas en el último año, cuando han podido hacerlo. Han ido adquiriendo conocimientos en cada una de ellas y los han aportado al siguiente trabajo.

El tipo de empleo, el dónde y la proyección de un primer trabajo en los años 60 y 70 del siglo pasado se ha modificado como resultado de la globalización y la revolución de las comunicaciones.

La historia del botones que llegó a presidente de la compañía es ya leyenda
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