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Muchos jóvenes acaban de conocer las notas de las PAU, las Pruebas de Acceso a la Universidad. Tras los nervios de los exámenes y de la espera, muchos habrán visto que su nota les basta para entrar en la carrera que querían, pero otros tantos se habrán quedado a solo unas décimas de conseguirlo. Pero… ¿seguro que tienen la vocación necesaria para estudiar esa carrera o solo quieren entrar por sus salidas laborales? Para responder a esta cuestión, tenemos los test de orientación vocacional.

Está claro que el joven que lleve toda la vida diciendo que quiere estudiar Medicina, o convertirse en profesor de educación física, o hacer Derecho o una filología tiene clara su vocación y no tiene por qué hacer el test; pero para aquellos jóvenes que tras el bachillerato todavía no saben qué hacer es una buena herramienta para elegir una rama hacia la que orientar sus estudios. También son muy útiles para los estudiantes que, tras la ESO, dudan entre hacer un bachillerato científico, de letras, el artístico, etc.

¿Para qué sirven?

Su propio nombre lo deja bastante claro: son unos test que sirven para orientar a la hora de elegir unos estudios. Pero poco más. Existe la creencia de que un test de orientación vocacional le dirá al estudiante indeciso qué carrera debe elegir, pero nada más lejos de la realidad. Los resultados del test sirven para orientarle hacia un área determinada, pero en ningún caso le dirán que estudie una carrera determinada. Elegir carrera a partir de los resultados del test es un error muy habitual, y ahí es donde deberían entrar en juego los psicólogos y orientadores.

Otro error bastante común es descartar algunas áreas a partir de los resultados del test. Por ejemplo, si el estudiante duda entre hacer Medicina o Veterinaria -que le atrae algo más- y el test le dice que oriente sus estudios hacia la atención a las personas, sería un error descartar directamente Veterinaria. Insistimos, no hay que tomar los resultados del test como una respuesta infalible, sino como un elemento más a la hora de reflexionar sobre la carrera que se estudiará.

Para que el resultado del test sea correcto hay que contestar de forma sincera a todas las preguntas, sin prejuicios y sin tener en cuenta las carreras que más nos atraen o lo que consideramos correcto. Si intentamos darle una orientación al test es posible que los resultados sean contradictorios o confusos, así que cada respuesta debe ajustarse a nuestros gustos e intereses. Un resultado erróneo de este examen nos puede proporcionar una información que perjudique nuestro futuro.

Tipos de test

No hay un examen de orientación vocacional definitivo, sino que encontramos una gran cantidad de ellos. Su mecanismo es el mismo: una serie de preguntas a las que se debe responder con nuestra valoración. Y ahí empiezan las diferencias, ya que puede haber tres, cuatro, cinco respuestas o las que hagan falta. Vamos a ver un ejemplo:

Pregunta: Conocer y estudiar la estructura de las plantas y animales me gusta…

Respuestas:

-Opción 1, cinco posibilidades: 1 (me desagrada mucho o totalmente), 2 (me desagrada algo o en parte), 3 (me es indiferente, ni me gusta ni me disgusta), 4 (me gusta algo o en parte), 5 (me gusta bastante).

-Opción 2 , cuatro posibilidades: nada – poco – bastante – mucho

-Opción 3, tres posibilidades: 0 (la afirmación no te atrae o no te describe en absoluto), 1 (la afirmación te atrae un poco, o solo te describe en cierta medida), 2 (la afirmación te atrae mucho o se asemeja bastante a ti).

Los test pueden ser generales, que orienten al estudiante hacia una rama en concreto, o por sectores (test de orientación específicos de Ciencias Biológicas, Ingenierías, Ciencias de la Educación, Ciencias Exactas, Ciencias de la Salud, Ciencias Sociales, Arte, arquitectura y Diseño…). Si tenemos claro qué rama elegir pero queremos concretar más, o si queremos concretar los resultados del test, podemos hacer un examen de orientación vocacional específico.

El papel de los especialistas

Una búsqueda rápida por internet nos permitirá acceder a una gran cantidad de test de orientación vocacional, pero si no tenemos la formación adecuada es difícil encontrar cuál se adaptará mejor a las necesidades de cada alumno. Por eso, es recomendable contar con la colaboración de un especialista como el psicólogo o el orientador del instituto donde se estudia. No solo proporcionará el test más adecuado en cada caso, también ayudará a comprender los resultados y en la elección de los estudios.

El papel de los expertos es clave para analizar la situación específica de cada alumno. Gracias a su formación y experiencia serán capaces de identificar las necesidades que tienen y de interpretar a la perfección los resultados del test. Lo ideal sería que el examen se ofreciese en los propios institutos, algo que no se suele hacer, así que podemos acudir de forma particular al orientador. La elección de unos estudios es un momento clave en la vida de una personas, y cuanta más información tengamos a la hora de tomar la decisión, más fácil será acertar.

El examen de orientación vocacional es un post de BuscarEmpleo.es

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