El comercio justo se posiciona totalmente en contra de la explotación de los trabajadores, especialmente de los niños, y se esfuerza en promover el cuidado del medio ambiente y la igualdad entre clases y géneros.

Defendido desde muchas ONG y organismos, el comercio justo tiene cada vez más adeptos también en el terreno empresarial. En esta línea, cada vez existen más compañías que, como parte de sus estrategias de responsabilidad social corporativa, buscan promover el intercambio comercial justo y equitativo.

Muchas empresas promueven, por ejemplo, la venta de productos solidarios, elaborados por colectivos en riesgo de exclusión o en situaciones delicadas, y cuyos ingresos destinan a finalidades sociales y no a su propio rendimiento. A menudo suelen realizarse estas prácticas en colaboración con ONG y los beneficios se destinan a sus actividades y causas. En este sentido, multitud de firmas se unen en campañas solidarias concretas desarrolladas por diversas organizaciones que buscan promover productos o la actividad de organizaciones de productores.

Se trata también de una práctica que puede ser defendida por todos de forma individual, pues cada uno de nosotros podemos aportar nuestro grano de arena eligiendo productos que sabemos que son respetuosos e igualitarios, tanto en su diseño como en todo el proceso de elaboración. Es habitual encontrar tiendas donde se distribuyan este tipo de productos, tanto alimenticios, como de vestuario o decoración, por ejemplo.

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