Amante de los viajes y apasionado por el Reino Unido, Albert Normarsky se desempeña como ingeniero de microscopios en Bristol y a través de su blog Bristoleños.com ofrece noticias, información y consejos útiles para residir en aquel país. Este ‘bristoleño’, nacido en Terrassa, comparte hoy con nosotros su historia migrante.

¿Cuándo y por qué decidiste emigrar?

Siempre quise vivir fuera, viajar y conocer sitios nuevos, pero la decisión de emigrar la tomé mientras estudiaba. Estuve buscando becas y me propuse ganar alguna para cambiar de profesión. En 2009 me concedieron una para hacer prácticas laborales en Eslovenia.

La experiencia no era lo que esperaba, pero vivir fuera te ayuda a abrir la mente. Por entonces también trabajaba, por lo que aproveché a solicitar una excedencia en mi trabajo y al acabar las prácticas en Maribor, tuve la oportunidad de seguir dichas prácticas en Plymouth (Inglaterra) en una academia de inglés, trabajando y estudiando el idioma.

Disfruté tanto en Plymouth que no quería volver, pero lamentablemente el periodo de excedencia terminaba y tuve que hacerlo. Así que a partir de ese momento me propuse ahorrar y volver para vivir en Reino Unido de forma más definitiva. Lo que finalmente sucedió en 2012.

¿Tenías empleo al llegar a tu nueva ciudad? ¿Cómo lo conseguiste?

Cuando tomé la decisión de dejar mi anterior trabajo en Barcelona (después de ocho años en él), no tenía nada y pensaba que iba a venir como el resto de españoles, a “la brava” a encontrar lo que fuese. No fue mi caso, ya que unas semanas antes de volar a Reino Unido me contactó una empresa del sector en el trabajaba y me ofreció un puesto mejor del que tenía, en Bristol, justamente la ciudad a la que tenía pensado emigrar de antemano.

¿Cómo es tu vida en Bristol? ¿Qué nos puedes decir del lugar y las costumbres? 

Por mi trabajo viajo bastante, sobre todo por el sur de Inglaterra, cosa que me encanta y que no es muy diferente a lo que hacia en España. La vida en Bristol es un término medio entre una ciudad típicamente inglesa (tranquila) y Londres, con todas las opciones que hay siempre de ocio y actividades.

Según mi punto de vista, tiene lo mejor de todo: bien situada y comunicada, a menos de tres horas de ciudades como Londres, Manchester, Liverpool o la zona de Cornwall. Parece un pueblo de medio millón de habitantes, tranquila si es lo que deseas, pero con decenas de actividades y eventos cada mes.

Es una urbe con mucho dinamismo, verde y ecológica, con un punto alternativo que gusta a todo el mundo. Ayuda que la universidad sea tan importante, ya que llegan personas de todo el mundo, es fácil hacer amigos y conocer gente nueva si te abres un poco.

La misma diversidad de la gente permite que cada uno se adapte a sus costumbres. Tanto da si quieres estar con españoles y no hablar inglés en días (lamentablemente, es posible), como vivir a las afueras haciendo un poco de vida más “granjera” o simplemente ser un inglés normal que pasa las tardes libres en un pub. Tal vez destacaría la cantidad de eventos y festivales que se organizan al año, que dan mucha vida a la ciudad.

¿Te ha costado adaptarte?

Adaptarse cuesta tanto como uno quiera. En mi caso fue muy fácil porque vine con trabajo y amigos que me ayudaron a buscar alojamiento, por lo que solo tuve que centrarme en ir disfrutando de la ciudad sin las preocupaciones que muchos emigrantes sufren las primeras semanas.

Los ingleses, pero mayormente los “bristolians”, son muy abiertos. Los españoles caemos simpáticos sólo por el hecho de serlo (la mayoría veranean en España) y les gustan la alegría y costumbres que tenemos.

Sin embargo, en ocasiones hay gente que viene sin contactos, ni trabajo, ni idioma, ni ahorros, ni experiencia laboral… esos están destinados a pasarlo mal al comienzo. Aunque con ganas y esfuerzo todo lo malo pasa rápido.

¿Qué ha sido lo mejor y lo más difícil hasta ahora?

Lo mejor es la gente con la que te “tropiezas” por el camino, los amigos que surgen y las anécdotas que engrosan tu vida poco a poco. Lo más difícil es la distancia con la familia y amigos, la rotura con las costumbres que siempre has llevado en España y que ahora toca modificar un poco.

¿Qué le recomendarías a alguien que quisiera probar suerte allí?

Información, información e información. Llega mucho valiente que no sabe dónde se mete, y claro, después llegan los problemas. Tomar la decisión de dónde se quiere vivir, el por qué y conocer un poco la lengua (¡mínimo!) y datos del lugar. Hacer bien los cálculos de ahorros para no pasar apuros las primeras semanas, buscar contactos de amigos o conocidos en la zona y nada más: ¡echarle ganas!

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