Trabajar sobre nuestras debilidades es movernos un poco más allá y plantearnos nuevos desafíos que nos permitan crecer y ampliar nuestro abanico de posibilidades. Quizás en el instituto no eras bueno para las matemáticas, pero que en ese momento no te hayan resultado fáciles, atractivas o interesantes, no significa que deba ser siempre así. Ni que debas dejar de intentarlo en la actualidad si crees que te beneficiaría.

Estamos en constante movimiento y evolución y plantearnos nuevos retos y desafíos despierta una especial adrenalina que nos mantiene activos y entusiasmados y nos permite avanzar más fácilmente.

No te limites a dedicarte sólo a aquello en lo que te sientas cómodo, anímate a ir a por más y superar tus barreras personales. Al hacerlo, te sentirás doblemente reconfortado: por un lado, habrás incorporado una nueva habilidad o conocimiento que anteriormente no tenías; y, por otra parte, te sentirás mucho más satisfecho y feliz contigo mismo por saberte capaz de superar nuevos obstáculos.

Piensa en el área que continuamente evitas porque te sientes incómodo o poco hábil en ella. ¿Sería útil incorporar esta habilidad en la actualidad para tu profesión? Si la respuesta es afirmativa, no dudes en darte una oportunidad para intentarlo.

Las habilidades para la venta, por ejemplo, ofrecen grandes ventajas a la hora de buscar empleo y además, son fácilmente transferibles a muchas otras carreras. Sin embargo, mientras que para algunas personas estas habilidades son innatas, otras deberán hacer un esfuerzo extra para incorporarlas.

Descubre cuáles son esas aptitudes que podrían beneficiarte en tu búsqueda y anímate a intentar aprenderlas. Siempre merece la pena abrirse a nuevos terrenos que aún no dominamos, ellos te mostrarán un camino que antes creías cerrado y que puede estar repleto de nuevas oportunidades!

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